12 de abril de 2014

Madre sin haber parido.

Mi primer empleo no fue algo 'normal'. No trabaje como cajera en algun negocito, no fui niñera de los hijos de alguna vecina, no era empleada de alguna cadena de comida rapida ni nada por el estilo. Afortunadamente y por providencia divina, mi primer trabajo fue como asistente de maestro en una casa-hogar. Mi madre era una de las maestras titulares en esa escuela y amaba con todo el corazon hacer lo que hacia, sin embargo, para mi fue bastante dificil. ¿Como mantienes a raya a niños cuyos padres jamas van a disciplinar, a niños cuyo tutor tambien cuidaba a otros 15 mas? Pero con el tiempo lo logre, mostrarles que yo era autoridad fue sencillo, solo fue cuestion de ser integra, cumplir mi palabra y mantener mis promesas, algo a lo que al parecer no estaban acostumbrados. Todos los decepcionaban.
Poco a poco fui conociendo sus historias, para tener entre 7 y 10 años, esos niños eran unos campeones por haber sobrevivido a las peores situaciones economicas, sociales y emocionales que yo pudiera haber imaginado. Sus historias explicaban bastante su comportamiento, era cuestion de formarles nuevos modelos de vida, al fin y al cabo, eran niños.

Hace un poco mas de un año, otra vez por providencia divina, fui invitada como voluntaria a una casa de refugio para jovencitas. Necesitaban una maestra que las ayudara a completar su educacion en el sistema de educacion abierta. Crei que mi trabajo en aquella casa hogar me habia capacitado para poder con esta nueva mision, ¡que equivocada estaba! La hostilidad y rebeldia fueron el pan diario como por dos meses, eran luchas de autoridad, gritos y enojos por doquier. Pero lo logramos, logramos ayudarlas con sus libros y ganarnos su respeto.

Para no alargar el cuento, me ofrecieron un puesto dentro de esta asociacion y acepte, soy asistente de direccion y vivo las 24 horas en la casa de refugio. Al comienzo fue bastante, bastante duro, la daptacion tomo casi tres meses, pero otra vez lo logre.


Hoy puedo decir que conozco a mis chicas, se quienes son y de donde vienen, se cuales son sus temores, conozco sus dudas, las traiciones que han sufrido, conozco de primera mano las heridas que la vida les ha provocado, he vivido los procesos de perdon y sanacion que ellas solas han tenido que lograr.
No es facil conocer lo que han pasado y tratar de ayudarlas, me siento como una madre viendo como sus hijos aprenden a caminar por si mismos, con el temor de que en el proceso salgan aun mas heridas. Es y sera muy dificil para mis mujercitas librarse de años de maltrato y violencia, les es dificil verse como personas valiosas y poderosas. Pero eso son, son unas jovenes valientes, luchonas, poderosas, que salieron adelante cuando mucha gente no se atrevio a dar un centavo por ellas.
Nunca he tenido hijos, pero honestamente dudo que ver a uno de mis hijos lograr algo me sea tan satosfactorio como ver a una de mis niñas alcanzar una de sus metas...

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